
Por: María Bruno
Ubicado en la localidad de General Madariaga, a 1 kilómetro de la ciudad de Pinamar y a 2 km. de la ruta provincial 74, el barrio La Laguna El Rosario se desarrolla a lo largo de 1.500 hectáreas y posee 300 chacras de 1.500 metros cuadrados en promedio, con salida a la laguna que da nombre al lugar. En toda esta extensión, se pueden realizar variadas actividades como caminatas, paseos en bote o en bicicleta, avistaje de aves, pesca y visitas a las ciudades turísticas aledañas, Pinamar y Villa Gesell.
La Laguna El Rosario se caracteriza por la presencia de una diversa fauna y flora. Mulitas, siervos, carpinchos, liebres, nutrias y perdices son algunas de las especies que se pueden encontrar. Una de las postales características del lugar es ir en auto y encontrarse de repente con un carpincho que cruza el camino de tierra o una manada de siervos que corre buscando algún escondite.
Por otro lado, hay gran cantidad de aves, tales como palomas, cardenales, churrinches, horneros, calandrias, zorzales, teros, chajás, benteveos, tijeretas, canarios, gorriones y tacuaritas, por lo cual se acostumbra practicar el avistaje de las mismas. En caso de venir a este lugar, se recomienda traer prismáticos para disfrutar una tarde conociendo la vida de los animales alados.
En cuanto a la vegetación, el tala y el coronillo decoran cada rincón al ser especies características de la flora madariaguense.
Uno de los atractivos principales es la laguna El Rosario, cuya extensión es de 1.700 hectáreas, con una profundidad media de 1 metro y una máxima de 2 metros. En ella suelen nadar patos, garzas y flamencos, otros de los seres más buscados por las personas que realizan avistaje. Asimismo, gran variedad de peces, como tarariras, viejas, pejerreyes, bagres y dientudos, viven entre los juncos, las totoras y las gambarrusas del pantano. De esta manera, la pesca es una actividad recurrente entre los lugareños, quienes poseen todo el equipamiento, incluido el bote. Por eso, muchos turistas buscan alquilar propiedades con muelle y navíos sin motor para poder recorrer la laguna.
Es importante tener en cuenta que, de acuerdo a la cantidad de lluvia que ha habido durante el año, la laguna se encontrará baja o alta. De esto dependerá la variedad de animales, la realización de los paseos en bote y las actividades pesqueras.
En la actualidad, se pueden encontrar alrededor de 40 casas construidas, las cuales poseen unas incomparables visuales del paisaje, especialmente cuando sus terrenos dan a la laguna. Además, cada una de las chacras posee ojitos de agua, de donde los siervos toman agua si la laguna está baja. Estas edificaciones tienen propietarios que pueden ser residentes permanentes o alquilinos. Para averiguar sobre alquileres se puede consultar en el portal alquilandoenpinamar.com, donde se publican las casas que se encuentran disponibles en la Laguna El Rosario.
Dado que las chacras de la Laguna El Rosario presentan gran cercanía con las ciudades costeras de Pinamar y Villa Gesell, otra de las opciones es realizar paseos y disfrutar de la oferta gastronómica de estas localidades. En caso que sean meses de calor, se puede aprovechar una tarde de playa y mar.
Si se quiera visitar este lugar, su acceso es por el kilómetro 1,5 de la ruta provincial 74, precisamente al lado de la Estación de trenes de Pinamar, donde se encuentra un arco con el cartel “Laguna el Rosario”. Luego de ingresar, se deben seguir 2 km de camino de tierra hasta llegar a una tranquera que marca la entrada principal del complejo.
Se hace necesario el desplazamiento en auto para acceder al ingreso principal. No obstante, la línea de colectivo Montemar, que comunica General Madariaga, Villa Gesell y Pinamar, posee parada en la Estación de trenes, pero después la persona debería caminar para llegar al ingreso principal. Muchos visitantes optan por utilizar taxis o remises.
Al ser la laguna un espacio virgen, se busca mantener alejados los comercios. Por eso, en caso de necesitar supermercados o estaciones de servicio, es necesario trasladarse a Pinamar, dado que no hay ningún establecimiento en el lugar.
En este destino constantemente uno se halla en contacto con la vida en el campo, no sólo por el aire puro, los caminos de tierra, las tranqueras o el silencio interrumpido por el relincho de un caballo, sino también a la noche, cuando no hay ninguna iluminación más que la de las estrellas y la de los propios hogares del lugar. Es por ello que las chacras de la Laguna del Rosario brindan la posibilidad del encuentro, tanto con la naturaleza y como con uno mismo, que hacen que esta escapada sea inigualable.