
Por: Annemarie Balde
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Su nombre se deriva de la cuenca del Río Guayas, que está formado por la confluencia del Río Daule y Babahoyo, lugar de donde se sacaron maderas finas para la construcción de los grandes astilleros de América del Sur.
Esta ciudad exportadora de estas materias primas, tiene un ritmo incesante en su ir y venir de gentes que traen y llevan sus mercancías. Su mercado de frutas es único, por la diversidad de sus frutas, sus olores y colores. Igualmente, si llegamos al Puerto El Morro, veremos a gente que traslada sus cangrejos, camarones, peces y muchas de mercaderías más.
De una agradable temperatura que oscila entre los 23 y 36 grados, la convierte en un centro de turismo durante todo el año.
La provincia está conformada por los cantones de Guayaquil, Vaquerizo Moreno, Balao, Balzar, Bucacy, Colimes, Daule, Naranjito, Palestina, Pedro, Carbo, Samborondón, Santa Lucía, Playas Villamil, Simón Bolívar, Coronel Marcelino Maridueña, Lomas de Saregentillo e Isidro Ayora.
Su cultura es cosmopolita, diversa, y ofrece una infraestructura moderna y muchos atractivos turísticos para los visitantes.
Lugares turísticos más interesantes
Cerro Santa Ana y Barrio Las Peñas, Malecón Simón Bolívar, Parque Seminario, Catedral Metropolitana, Malecón del salado, Plaza Rodolfo Baquerizo, centro Cultural Libertador Bolívar, Museo y Biblioteca Municipal Museo Presley y Norton, Museo Historia del Bombero, Museo Hahim Isaías, Plaza Centenario y Mercados Artesanales.
Se hace difícil describir cuál de estos lugares es el más atractivo, pues todos son de una gran belleza, pero sin duda que hay uno que llama mucho la atención, el Cerro Santa Ana y Barrio las Peñas.
Barrio Las Peñas y Cerro Santa Ana
Este lugar es de una belleza indescriptible. La caminata comienza en el Barrio Las Peñas, totalmente remozado, pulcro a orillas del mar. Luego viene el Cerro Santa Ana, que forma un conjunto con el primero.
Este Cerro es de una singularidad única: Uno va subiendo las escaleras a cuyos lados se encuentran tiendas de souvenirs, cafeterías, talleres de pintores, artesanos, restaurantes, cibercafés y muchas ofertas que harán del paseo una cosa que siempre querrá volver a repetir.
El Cerro – con 444 escalones -, llamado antiguamente Cerrito Verde, es el sitio donde se originó la ciudad, ya que en sus faldas se produjo su definitiva fundación en 1547. Cuenta la leyenda que Nino de Lecumberri, español buscador de tesoros, invocó a Santa Ana, cuando se encontraba en peligro de muerte. En agradecimiento colocó una Cruz con la leyenda “Santa Ana” en la cima del cerro, nombre que sustituyó desde entonces al de Cerrito Verde.
En un recorrido de 310 metros está dotado de plazoletas además de áreas verdes para la recreación y el descanso, y su más importante atractivo la mejor vista de la majestuosa Guayaquil.
Desde su cima se observa, la norte, la imponente intersección de los ríos Babahoyo y Daule que forman al Guayas; al sur, el casco comercial de la ciudad; al este, la Isla Santay y Durán; y, al oeste el Cerro del Carmen y el resto de la ciudad.
Plaza del Centenario
Este es otro de los atractivos que ofrece la ciudad en su Plaza del Centenario, inaugurada en 1918. A su entrada destacan grandes estatuas de bronce de estilo grecorromano. Su parte más alta está coronada por una estatua de mujer con una antorcha en la mano derecha simbolizando la libertad.
Plaza Seminario
Ésta sin duda es la más atractiva de todas, pues en sus grandes e imponentes árboles anidan ardillas y aves. Pero sin duda lo más llamativo de ésta son la gran cantidad de iguanas que circulan libremente entre el césped, comiendo hojas de repollo. Es por eso que se le conoce también como Parque de las Iguanas. Circulan por ella cientos de adultos y niños que se fascinan con la contemplación de este enorme lagarto, de tonalidades cambiantes.
Hotelería
Guayaquil, la capital económica de Ecuador, ofrece una hotelería de lujo para sus numerosos turistas. Uno de ellos es el Grand Hotel Guayaquil
Este recinto, con sus 180 habitaciones de lujo, su piscina con cascada, Bar la Tortuga, gimnasio, sauna, Restaurante “1822” de Lujo, hace sentirse al huésped extremadamente cómodo. Su atención amable, especializada, convierten la estadía en algo muy grato e inolvidable. El agradable clima de la ciudad favorecen el que el huésped aprovecha sus amplias terrazas, desde una mesa, tomando un café o trago, mientras contempla y escucha el sonido de la cascada que cae a la piscina. A la vez, se contempla esa pared inmensa de alta, tapizada de plantas, coronada por una colorida Iguana, lo que hace sentirse como en un paraíso, donde se quiere permanecer por largo tiempo. El ruido de la cascada, las flores y ese entorno paradisíaco hace olvidar al turista que se encuentra en medio de esta importante ciudad.



