
Con la llegada del verano la ciudad de Rosario toma un ritmo especial. Durante el día la movida urbana parece desbordar hacia el río y las playas, incluyendo los parques y paseos que son invadidos durante las tardecitas. Al caer la noche la ciudad no duerme, y por el contrario, renueva sus atractivos con un incesante movimiento en restaurantes, pubs, eventos y espectáculos.
A la hora de distenderse sobre la arena, el destino más elegido por los turistas está en las playas de El Banquito, al otro lado del Paraná, mientras que La Florida, en la costa norte, se presenta como la opción más tradicional del verano rosarino. Junto a estos lugares para pasar el día hay que considerar distintas excursiones por el río y las islas, pudiendo optar entre kayaks, lanchas, un silencioso velero o una confortable embarcación de tres pisos.
El Banquito
Con más de 3 kilómetros de arena, las playas de El Banquito permiten sumarse a las actividades y servicios de distintos paradores o para alejarse en busca de la tranquilidad y el silencio de la naturaleza isleña.
A pocos pasos del Monumento Nacional a la Bandera, el complejo La Fluvial es el punto de salida de las embarcaciones que cada media hora, desde las 9.30hs, cruzan el Paraná y en 15 minutos llegan a El Banquito San Andrés (mayores $35, de 6 a 10 años $18, menores de 6 años gratis). Para muchos la movida del verano está acá, en una isla agreste con una larga costa de arena, ideal para pasar el día mientras la ciudad queda lejos, recortada sobre el horizonte.
Hay buena extensión de playa cerca de los paradores, donde se concentran servicios y actividades. A su vez, para quienes prefieren aislarse y buscar el silencio de las islas, basta con caminar y elegir lugar donde clavar la sombrilla a lo largo de unos 3 kilómetros de costa.
Con un estilo rústico e isleño, los paradores básicamente ofrecen minutas y comidas rápidas, algunos tienen carnes y pescados a la parrilla y en general no faltan jugos, licuados, tragos y cervezas. Todo se acompaña con música, actividades como fútbol y voley en la arena, deportes náuticos (especialmente kitesurf) y alquiler de sombrillas y reposeras.
Haciendo un repaso por los paradores que vienen marcando el ritmo del verano en El Banquito, se cuentan propuestas como Wike Kite Beach (escuela de kitesurf y bar), Vladimir (el parador más antiguo), DejaVú (el más grande y con la terraza más elevada), Sudestada (restó-bar), Playa Hanglin y Playa Blanca (ambos con lugar para acampar y buenas opciones de carnes y pescados a la parrilla).
La Florida
Ineludible conocer el balneario La Florida, la playa más tradicional y popular de Rosario. La entrada de $12 (menores de 8 años no pagan) da acceso a servicios y actividades sobre la playa una la ya de arena de 400 metros de frente, siempre con la vista del imponente puente Rosario-Victoria.
Para la hora de comer o tomar algo se puede elegir entre un restó-bar, dos bares y un minimercado. No faltan servicios de alquiler de sombrillas ($15) y reposeras ($8), y todo el tiempo se realizan actividades y eventos deportivos.
Esta playa ha sido frecuentada por los rosarinos desde fines del siglo XIX. En 1933 fue habilitada como balneario y hacia 1940 comenzó a tomar la forma actual con el desarrollo de infraestructura para disfrutar de sus arenas junto al río. Hoy suma atractivos que llegan a convocar hasta a unas 5.000 personas por día los fines de semana, reuniendo familias y un gran número estudiantes.
Entre las principales novedades de esta temporada en La Florida figura la reciente inauguración del restó-bar Mojito, un espacio moderno y relajado que apuesta especialmente a la combinación entre playa y río con buena música y una barra especializada en tragos tropicales.
Por otra parte, este año se incorporaron 200 metros de pasarela, se redistribuyó la arena en todo el predio, se plantaron sauces y ceibos, y se programaron nuevas actividades para el calendario de eventos deportivos.
Excursiones por el río
Quizás la característica que más llama la atención de Rosario es su íntima relación con el río. Esta conexión se expresa en kilómetros de espacios verdes y paseos públicos sobre la costa, prosigue navegando sobre las aguas del Paraná y se interna por arroyos y riachos hasta perderse en la agreste vegetación isleña.
No deja de sorprender la experiencia de pasar en pocos minutos de los ruidos urbanos a la quietud y el silencio del delta. Además, a medida que se pone distancia de la costa, se disfruta también de las vistas de toda la ciudad recortada a lo lejos sobre el horizonte.
Hay distintas opciones para embarcarse: en lancha, en kayak, en un veloz gomón semirrígido o en un velero. Incluso no faltan salidas especiales para los fanáticos del avistaje de aves, una actividad que tiene en la naturaleza virgen de las islas un entorno privilegiado y que suele atraer a estas latitudes a turistas internacionales, especialmente europeos y canadienses.
Los paseos fluviales más clásicos
Las excursiones en lancha o en barco permiten navegar cómodamente entre los paisajes isleños y conocer las costas de la ciudad de Rosario desde la perspectiva del río. Saliendo desde la estación La Fluvial, ubicada a pasos del Monumento Nacional a la Bandera, hay tres excursiones muy recomendables: Boat Tours (www.boattours.com.ar)
Island Explorer (www.islandexplorer.com.ar) y Barco Ciudad de Rosario (www.barcocr1.com)
Otras propuestas
A la tardecita hay que hacerse tiempo para una distendida caminata o salida en bici (www.bikerosario.com.ar) por los parques que se van hilando a lo largo de la costa céntrica. En un recorrido intercalado por espacios verdes, restaurantes y bares junto al río, además de ferias de artesanos los fines de semana, hay que ver de cerca el Monumento a la Bandera, el Centro de Expresiones Contemporáneas, el Parque de España y el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro).
Para los más chicos Rosario brinda variadas propuestas para divertirse y conocer, invitando a los más grandes a jugar y disfrutar con ellos. Sobresale el Tríptico de la Infancia, premiado por Naciones Unidas. Está integrado por la Isla de los Inventos, el Jardín de los Niños y la Granja de la Infancia, configurando distintos entornos de juegos recreativo-pedagógicos para todas las edades. Entre otras opciones se agregan el International Park, el Museo de los Niños y los parques con juegos al aire libre.
Por otro lado la identidad de la gastronomía rosarina está asociada a sus platos de pescados de río, pero también se destaca su gran tradición en carnes rojas a las brasas y una reconocida creatividad en sabores gourmet. Vegetales de huertas orgánicas, fiambres y quesos, helados artesanales, tentadores productos de pastelería y las más ricas medialunas se agregan a las opciones para tomarle el gusto a la ciudad.
Tres imperdibles
- Probar el tradicional “Carlito” rosarino, un sandwich de pan de miga con ketchup, jamón y queso que ha evolucionado en una decena de riquísimas variantes.
- Recorrer la avenida Pellegrini, donde entre pubs y restaurantes se concentran las principales marcas de cremas heladas (no casualmente Rosario es Capital Nacional del Helado Artesanal).
- Conocer el barrio Pichincha, que además de conservar historias y leyendas de la ciudad, hoy se ilumina como nuevo polo gastronómico y centro de movida nocturna.
Más información: www.rosario.tur.ar









