
Por: Carlos Masip. Director de Compartiendo.
Es evidente que el 2013 arrancó con una marcada diferencia en el turismo nacional.
La costa – que siempre fue la vedette del verano – no cubrió ni las mínimas expectativas. Motivos quizás varios: los costos de alquileres de las propiedades, los valores de hotelería, la gastronomía, los ocasionados en balnearios con sus servicios, y por último los espectáculos teatrales – siempre un atractivo especial – que vieron sus salas sin el público esperado.
Lo mismo aconteció en Villa Carlos Paz, donde las obras de teatro también tuvieron una baja significativa de espectadores.
Todo esto que ya se presagiaba motivó, sin lugar a dudas, que la gente se dispersara por distintos destinos, que en épocas anteriores no eran considerados.
Fue así que ciertas provincias notaron un crecimiento turístico superior al esperado.
Río Negro, Santa Fe, San Luis, Salta, Entre Ríos y Neuquén, entre otras, tuvieron con una ocupación de importancia, motivado por la accesibilidad en los costos, mayor seguridad y tranquilidad.
Compartiendo visitó la costa y recorrió Santa Fe y Entre Ríos evidenciando lo dicho y constatando cantidad de familias con niños en esos lugares.
Pasando al turismo internacional también allí se notaron importantes mermas.
Uruguay y Brasil, quizás las más elegidas en épocas anteriores, tuvieron una baja importante en donde las trabas cambiarias tuvieron mucho que ver.
Una alternativa positiva fue la de empresas de cruceros que van a Uruguay y Brasil que permitió que mucha gente utilizara este medio para “gambetear” el cepo cambiario y viajar a esos destinos. Lo importante fue que las mismas ofrecieron valores en pesos y a abonar en cuotas.
Evidentemente febrero ya llega y no creemos que la tendencia pueda variar, lo que si estamos seguros es que esta situación permitirá que en el futuro los destinos tradicionales opten por nuevas promociones y alternativas. Asimismo es importante que los que prosperaron en esta temporada no se duerman en el éxito.
El turismo nacional está creciendo en todas las latitudes y crece también la avidez del turista en visitar nuevos destinos que presenten alternativas acordes a lo anhelado y oportunidades accesibles a la economía de cada bolsillo.
Será tiempo que los destinos tradicionales deban repensar sus estrategias….
En definitiva creemos que “no hay mal que por bien no venga”.
Que así sea.



