
Llegar a la ciudad de Nairobi a través de la KLM u otra compañía aérea lleva consigo el realizar un viaje de doce horas incluyendo una escala en Ámsterdam de unos minutos y el añadir a nuestro reloj dos horas más. El trámite de entrada es el habitual en el control de pasaportes y un poco más pesado al retornar por el exceso de “celo “en la seguridad.
Nairobi se encuentra en el interior de Kenya, a una altitud de 1.660 m, siendo la mayor ciudad del país, con una población cercana a los tres millones de habitantes, que hablan inglés y suahilí.
Al hablar de Kenia, el visitante asocia el país con las cacerías y las playas, olvidando las visitas al interior por las ciudades más importantes y por sus parques naturales, donde se nos permite saborear la rica fauna.
El centro de la capital, encierra el mayor centro comercial de África Oriental con grandes avenidas y altos edificios donde se mueven los mercados y los grandes negocios.
Transitar por sus calles, comer o adquirir artículos en los mercadillos de la tribu Masai, no encierra ningún tipo de problemas durante el día, siendo más delicada la noche donde sugieren transitar en grupo o en taxi para los desplazamientos, aunque sean cortos.
Para conocer el país hay que visitar El Museo Nacional, donde se interpreta su cultura y las tribus que la habitan. Otra recomendación pasaría por una visita al Nairobi Nacional park para admirar la fauna donde predominan leones, cebras y jirafas, y por la popularidad de la película “Memorias de África”, recomiendan visitar la casa y la finca de la escritora Danesa Karen Blixen donde en el año 1986 se creó un delicado museo para conocer la vida y acercarnos a la obra de la escritora .El paraje es bello y se puede caminar por las verdes praderas con toda libertad, cosa que no ocurre al visitar el hogar museo donde hay que pagar unos cinco euros para acceder al interior.
Los diferentes servicios se pueden pagar en euros y dólares .La moneda oficial es el shelings y el cambio por 1 euro sería de 84 sheligs.
En cuanto a las compras, sobresalen las maderas talladas, cestos de mimbres, pieles y hasta piedras preciosas.
Hasta aquí, todo podría ser normal si la ciudad no escondiera a tan sólo unos minutos de los centros de negocios, el mayor barrio marginal del país, en la zona conocida tristemente por Kibera ,donde viven cerca de un millón de personas en una superficie de 550 acres de tierra como “ocupas”, en autentica precariedad e ilegalidad ,donde no hay electricidad ,ni agua ,ni alcantarillado .Las chabolas están construidas de desechos de madera, adobe y placas de metal en unas dimensiones de 3 X 2 metros, entre callejones repletos de basura y sedimentos .Es una gran letrina rebosante donde viven las personas y se pasean los animales , donde la esperanza de vida no supera los 47 años por culpa del Sida y la tuberculosis.
Son muchas las ONG que quieren ayudar a estos miles de personas solicitando ayuda para mejorar la situación, pero sobre el terreno, he podido comprobar que es poco lo que llega a los más necesitados. La asociación no gubernamental MANOS UNIDAS realiza diferentes proyectos en esta zona y he podido constatar cómo se invierte adecuadamente en obras demostrables, donde un grupo de misioneros mexicanos viven en el slum de Kibera trabajando en educación y formación profesional donde han creado un centro cultural, un colegio de primaria de formación integral para 427 alumnos ,una guardería con 97 niños y otra larga lista de servicios que sale adelante por el apoyo de la gente y por la fuerza de voluntad del misionero Guadalupano , Raúl Nava Trujillo que sabe cómo llegar a la sociedad para poder sacar de la hambruna y la pobreza a cerca de 3000 personas al año de forma digna a través de este centro de formación integral.
No muy lejos de Kibera y en el centro de la ciudad se encuentran desperdigados y abandonados a su suerte los llamados “chicos de la calle o niños del pegamento”, fuera de estadísticas legales, se calcula que hay más de 60.000 por sus calles . Algunos de ellos están acogidos en la Congregación de los Misioneros de Guadalupe, otros cuantos el padre Franco Cellana intenta abrirles camino e incluso alimentarles dos o tres noches a la semana con cosas tan elementales como, te con leche, huevo duro y un paquete de patatas fritas .El resto de los chavales deambulan por las calles y marcan sus territorios sobreviviendo como pueden, cogiendo cartones y chatarras que malvenden por el mínimo de dinero.
Esta es la otra cara de una ciudad donde se habla de riqueza y de pobreza con la mayor naturalidad del mundo. La ministra de Sanidad del gobierno de Kenya dijo que “Nuestro limite es el cielo, pero está en el infierno”.
No siempre los viajes sirven para tener placeres, también sirven para tomar conciencia de la otra cara de la sociedad.
Es posible que con este artículo en este medio podamos haber sensibilizado al lector, contando como se desenvuelven en la vida diaria miles de personas estancadas en la miseria y en donde “Manos Unidas” apoya diferentes proyectos intentando mejorar sus condiciones de vida a través de la ayuda de las personas o entidades generosas que secundan a esta organización no gubernamental y que han conseguido el pasado año ayudar a llevar a cabo 720 proyectos en 60 países.
Me gustaría pensar que lo visto y vivido ha sido una película irreal , pero en este caso la realidad ha superado la ficción .Lo más triste es que sin ayuda, esta dura película de la vida no tendrá feliz final, ni tendrá tan siquiera final.
Recomendaciones finales para viajar a Nairobi:
Vacunarse adecuadamente siguiendo las normas del servicio territorial de Sanidad en la comunidad correspondiente, algunas vacunas como la de la fiebre amarilla sólo se ponen en Madrid y en las capitales de las comunidades de nuestro país. El resto y con receta médica se puede suministras en cualquier ciudad.
Mucha precaución a la hora de filmar y tomar fotografías .Solicitar autorización y dejar una propina por el detalle es lo conveniente.



